A mis ojos no les gusta lo que ven. Lo sé porque les oigo hablar.
Ellos claro no lo saben; están demasiado ocupados en diseñar planes de fuga. Yo lo entiendo, pero no me veo capaz de cambiar la sitación.
Por eso a veces los cierro, o incluso los dejo abiertos, y sueño.
Creo que no se conforman con eso, que les gustaría coger y largarse a órbitas mejores. Me dan lástima, pero al mismo tiempo pienso: ¡que se jodan!¡ yo también estoy aguantando!
Muchas veces, se lo proponen con una voluntad tal, que consiguen hacerme ver cosas que en realidad no existen. Esto estaría fenomenal si dichas visiones fuesen agradables, pero el caso es que la mayoría de las veces no lo son. Ni remotamete.
Estoy en guerra contra mis ojos. Me dan asco porque son bonitos y listos a la vez.
Sin embargo, pienso dejarles ganar.
Marzo 2002
lunes, 23 de abril de 2007
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