viernes, 9 de junio de 2006

Brownie update : Leon's Report

Fuí a Groeningen , Holanda, el fin de semana pasado, con E. , L. , A. , C. y J.
Salimos a las 7 de la mañana del sabado posterior a una barbacoa altamente etílica que comenzó por la tarde y se prolongó hasta altas horas de la madrugada [a las que no me quedó mas remedio q aparecer por la decadente fiesta de cumpleaños del compañero de piso de L. , en la que mi estado alcoholizado y la intensidad de la diversión (la ausencia de ella mejor dicho) me hicieron quedarme dormido en un sofá.]
En un estado de hipersensibilidad fòbica a la luz, al ruido, al alcohol y a los porros que te confiere la resaca, aparecimos en Groeningen a las 11 de la mañana de un dia soleadisimo-precioso de la muerte dispuestos a partir la noche de manera salvaje y volver a Hannover al medio dia del dia siguiente despues de un reparador sueño.
No fue tal lo que pasó.
Pasamos el dia disfrutando de la ciudad, que es preciosa, con sus canales, su centro donde solo vuelan por la calzada las bicicletas y sus numerosas y magneticas zonas verdes, disfrutando de la alta calidad de "las verdes hojas holandesas". Luego, asistimos a un concierto de Electro-jazz al aire libre, que nos animó aun más.
Debian ser alrededor de las 8.30 cuando, sin haber cenado, nos metimos en un coffee shop en el que seguimos dandole al asunto mientras E. y yo jugabamos al billar y las chicas se tomaban cada una, una hermosa porción de pastel de Maria también llamado "space cake".
Lo que viene después pueden ser secuencias de un anuncio contra la droga o de "pesadilla THCera en groningen city II".
Con una risita nerviosa y una coloracion similar al papel en la cara, J.y C. empezaron a decir que se encontraban bastante mal. El siguiente episodio fue que nos largamos fuera a tomar el aire donde sucedio el principio de la tragedia: J.,(ligeramente hipocondriaca en ese momento), empezo a decir q el corazon le latia demasiado rapido lo que sumado a una pequeña taquicardia fisiologica que tiene, le hizo deducir que iba a entrar en colapso y tener un ataque. Alternaba la pobre chica episodios de histerismo incontrolado de chillidos en los que pedia ayuda y un medico diciendo q se estaba muriendo y otros en los que se reia tonta e inexpresivamente balbuceando algo sobre lo vergonzoso de la situacion. C., más racional, decia lo mal que se encontraba y la necesidad de ir a casa a dormir. Las 2 tenian problemas a veces para recordar que se encontraban en Groeningen, y J. sigue sin acordarse, hasta ahora, de lo que pasó en este momento.
A. fue progresivamente hablando menos y menos, contestando a preguntas con monosilabos, hasta no contestar nada directamente y poseer una cara que iba desde el asombro hasta una inexpresion propia de los muertos.Además, no respondia al entorno, y totalmente apático, perdió, por un momento los reflejos.Terror! L. seguia aparentemente bien, trabajando por estabilizar una situacion que en aquel momento nos parecia que no podia ser peor.
El empeño de J. en pedir ayuda y su incapacidad para caminar terminó por atraer la atencion de unos seguratas a los que pedimos que llamaran a una ambulancia. Esperamos unos minutos entre los gritos de agonia de J. a que viniera la ambulancia, cuando nos comunicaron que las ambulancias no venian por casos de space cake. Eso desencadenó la catarsis de J. que en un volumen ensorecedor empezo a llorar gritando presa de una desesperacion que me partia
el alma. Menos mal que estabamos en Holanda, y que aquellos enfermeros sabian perfectactamente de lo que se trataba. Uno de ellos le pregunto a J. si sentía “una bola de aire en el pecho que le impedia respirar”, y le dijo que era perfectamente normal, y que no le quedaría ninguna secuela física de la historieta. Lo que tranquilizo un poco a J., muy cartesiana, aún en sus peores momentos. Llamamos a un taxi en el que me meti con A., J. y C., mientras E. y L. iban corrieron (literalmente) al hospital. Al llegar a la puerta del hospital solo con ellas 3, envez de entrar en el edificio se dispersaron en distintas direcciones ante mi desesperación. Cuando fui a tratar de convencer a A. de que era mejor , ya que estabamos alli, entrar en el hospital me miró con una cara de desconcertacion total y me empezó a suplicar largamente algo en polaco, desoyendo mis recomendaciones en varios idiomas de que hablara alguna cosa que yo fuera capaz de entender.
Eran las 10 de la noche y ya llevabamos media hora en el hospital cuando por fin nos atendio un doctor al que J. recibio cariñosamente llenando absolutamente toda la consulta de un vomito maloliente. Un rato después teniamos a 3 zombies con propiedades distintas en una habitacion con varias camas : J. era una maquina de expulsion de vomito e improperios hacia enfermeros y amigos; C. alternaba momentos de lucidez y de violentos vomitos; A. yacia con la mirada perdida encima de la cama sin contestar ninguna pregunta de los medicos o nuestra; eso si, me agarraba del brazo de vez en cuando para soltar largas parrafadas en polaco con cara de asombro. Fue en ese momento cuando L., pareciendo que habia esperado a que la situación se estabilizara, explotó en un ataque de locura que duró el resto de la noche riendose psicopaticamente y llorando desesesperadamente, alternativamente.
Aquel plantel se perpetuó hasta las 4 de la mañana. Habiamos pasado 6 horas en el hospital que se me habian hecho como 2 dias. Fue a eso de las 4.30am cuando un doctor se presentó para despertar aquellos intoxicados cuerpecillos y hacerles una inspeccion superficial (que incluya la pregunta :”sabes donde estas?” a la que falló A. doblemente, contestando que estaba en Polonia, en Göttingen ) que le sirvio para apoyar su tesis:eran 4 putas turistas ignorantes, cuyo unico tratamiento era dormir la mona y beber agua, cosa que podian hacer fuera del hospital. Asi que nos encontrabamos tiritando en la puta y fria calle holandesa a las 5 de la mañana cuando vino un taxi-limusina que nos llevó los 1200 metros que separaban el hospital y el albergue. Un asombro mayusculo me invadió cuando consiguieron estar todo el trayecto (3 min) sin vomitar el taxi enterito, pero que desaparecio cuando nada mas frenar el taxi salieron las 4 (mejor dicho se dejaron caer por la puerta) disparadas a vomitar chorros y chorros que seguirían allí al dia siguiente cuando partimos a las 3.
El cansancio q tenia despues de estar casi 24 horas despierto, fumando porros la mitad del tiempo, habiendo dormido 3 la noche anterior, hizo que no fuese capaz de asistirlas en su aseo individual y nos acostamos todos en nuestras camas con la ropa puesta y oliendo asquerosamente a vomito y sudor. La habitación del albergue estaba llena de hombretones holandeses borrachos a los cuales les parecia de una gracia increible tirarse pedos y echar eructos sonoros, todo ello armando un jaleo impresionante, el cual no molesto a algunas en su sueño.
Al dia siguiente tras muchos problemas para levantarnos, costreamos en los parques hasta las 4 de la tarde cuando cogeriamos un tren que nos devolverìa totalmente deshechos a nuestro hogar en Hannover.

 
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